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UN DIA DE CAMPO EN TIEMPOS DEL COVID-19
Había una vez un niño llamado Jerónimo, él estaba muy aburrido en su casa, por
lo que no podía salir pues estaban en cuarentena por la pandemia del covid-19,
entonces su mama llamada Anastasia, decidió llevarlo a la finca en un fin de
semana, hasta que llego ese fabuloso día, el niño lo esperaba con ansia.
En la finca los esperaban dos niñas una se llamaba Antonella que era la mayor y
la otra se llamaba Mariel, lo primero que fue a observar el niño eran unos perritos
bebes que hacia una semana había tenido la perrita luna, habían de color
blanco con manchas negras, y blancos con manchas cafés, los perritos están
bonitos algunos con los ojos abiertos y otros con los ojos cerrados; después de
observar los perritos fueron con las niñas a un cañito donde corría agua cristalina,
el agua era muy fría, tenía arena blanca y piedras lindas y tenía corriente suave,
al verlo así les dio ganas de meterse,
colocándose sus trajes de baño y entrando y haciendo chapuzones y haciendo
carreras nadando.
El Día estaba soleado y hacía mucho calor, después del baño se salieron y
encontraron unos paticos jugaron tanto con ellos persiguiéndolos hasta que los
cogieron y los acariciaron y consintiéndolos hasta que quedaron dormidos;
después la mama del niño lo llamo para que fuera a un lago a
ayudarle a pasar unos peces a otro lago, se tenían que meter al lago de los
peces y con una red los ac7orralaban cuando estaban así empezaban a saltar
encima de la red, tuvieron que levantar la red con unos palos para sostenerla y
que los peces no se salieran; con una caneca recolectaron el agua con los
peces para pasarlos a otra laguna, luego comieron un rico bocadillo con
cuajada para recuperar las energías gastadas, pero al parecer ya estaba muy
tarde y se tenían que ir, entonces el niño se puso triste pues paso un día muy
delicioso al aire libre viendo paisajes y con animales y volver a la casa era cumplir
con la cuarentena, sin embargo lo bueno de la cuarentena era que todo el
tiempo podía compartir con su hermanita sus papas y abuelitos. FIN.
AUTOR: JERONIMO CORREDOR MEJIA

